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Premios Envero 2019

publicado por Alexander García 11 junio, 2019 0 comentarios
premios envero 2019

Un año mas, y ya van 3, he asistido a los Premios Envero que se celebran en Aranda de Duero, donde 1000 catadores prueban y valoran vinos de la D.O. Ribera del Duero. Este año repitiendo como presidente de mesa. Además, como todos los años, he aprovechado también para comer un buen lechazo y visitar una bodega.

Este año, me ha tocado probar vinos Joven Roble y Reserva. Los vino etiquetados como Joven Roble, son aquellos que aún teniendo crianza en barricas, no llega a los 12 meses requeridos para ser Crianza. Este año me han sorprendido gratamente, ya que tenía un recuerdo de estos vinos como que eran vinos más duros. En cuanto a los Reserva, me ha tocado probar buenos vinos, tanto que el ganador en esta categoría es uno de los que catamos en la mesa en la que yo estaba.

Para comer, no podía ser de otra forma, fui a Casa Florencio a comer lechazo. Pese a que me gusta acompañarlo de vinos frescos, con acidez como blancos o rosados, debido a la oferta del restaurante, me acabe decantando por Aalto. Es un vino de autor, con 17 meses de crianza en madera. Me resultó un vino muy agradable, buena sensación en nariz con intensos aromas a fruta roja, buen cuerpo en boca, buena acidez y un equilibrio que le aportaba suavidad, y un final largo. Me sorprendió la buenas combinación que hizo con el lechazo, esperaba que se me hubiera hecho un vino más pesado, pero no.

Por la tarde, durante el EnveroFest, aproveché para acercarme a la caseta de Bodegas Los Olmos, y conocer sus vinos. Tienen una gama muy completa, desde el vino rosado hasta el reserva. Son vinos de una relación calidad precio muy buena, desde los menos de 5€ el Rosado o el tinto Joven, hasta los 12€ del Reserva. El rosado me pareció un vino fresco y agradable. De los tintos me quedo con el reserva, que aún no siendo el mejor día para probarlo, teníamos 30º a las 19:00 de la tarde, me traje una botella para degustarlo en casa con más calma.

El fin de semana no podía acabar sin una visita a una bodega de Ribera del Duero. Este año elegí Prado Rey. La verdad es que la visita me sorprendió gratamente, ya que conocía un poco los vinos de la bodega, pero poco más. Es una bodega en una finca de 3000 hectáreas, de las cuales tienen viñedo en unas 520. Una gran extensión de viñedo, que les permite elaborar sus vinos sólo con uva propia. Fue muy interesante también la sala de crianza en tinajas, ver como esta bodega está apostando por volver a lo de antes, a lo que hacían nuestros abuelos. La visita fue muy amena, y al final pudimos catar un vino rosado y el reserva. Ambos vinos estaban muy buenos, y quizá el rosado es el que me sorprendió un poco más, ya que estoy menos acostumbrado a beber este tipo de vinos. No pude evitar pasar por su tienda y traerme una botella del gran reserva, y otra de un “blanc de noir” que elaboran con uva tempranillo

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