Enoturismo

Visita a Conde de los Andes

publicado por Alexander García 18 abril, 2018 0 comentarios
visita a conde de los andes

En Semana Santa decidí pasar unos días en La Rioja. Aproveché mi estancia allí para visitar alguna bodega. Una de las elegidas fue Conde de los Andes, unas bodegas que se hicieron con las viejos calados de Paternina hace pocos años. Por lo que no pude resistirme a visitar unas cuevas con tanta historia, ya que alguno de los pasadizos tiene más de 500 años.

Los calados de Conde de los Andes se extienden bajo el pueblo de Ollauri, así que hacia allí me dirigí para hacer la visita. Esperaba encontrarme con una bodega grande, del estilo de las que se ven en otras zonas de la Rioja como Haro. En cambio lo que vi fue una casita dentro del pueblo, convertida en el interior en tienda y recepción de visitas.

Tras una introducción a la historia de los calados y la bodega, recorrimos gran parte de los calados, que comunican la tienda donde fuimos recibidos con la bodega. Los calados están llenos de botellas, ya que al adquirir los calados, también adquirieron su contenido. Hay botellas con más de 100 años de historia. Estando en una estancia de los calados, llena de botellas, abrieron una botella de las allí almacenadas, un Gran Reserva de 2005. Lo catamos allí mismo rodeados de botellas. Una experiencia increíble. Terminamos la visita pasando por la bodega, donde nos enseñaron el proceso de elaboración y crianza del vino.

De la bodega volvimos a la tienda, y nos llevaron a una sala para catar dos de sus vinos. En una cata comentada por la guía, pudimos probar Conde de los Andes Blanco, y Conde de los Andes Tinto. Dos vinos de autor, de una calidad realmente buena. Me gustó más el blanco, elaborado con la variedad Viura, con esa frescura, la madera bien integrada y un trabajo en lías que le aportaba cuerpo y untuosidad. El tinto, elaborado con la variedad Tempranillo, con una nariz fresca y floral, me gustó mucho, aunque menos que el blanco. Me dio la sensación que en dos o tres años podría estar mejor. Y para que el vino entrara mejor, nos sirvieron unos platos de jamón, que nos hicieron disfrutar más del vino.

Fueron 3 horas de visita a Conde de los Andes, que se pasaron muy rápido. Una visita muy bien explicada y amena. Toda una experiencia, con un detalle increíble, como poder probar una botella de vino en los propios calados. Si vas a la Rioja, creo que no puedes dejar escapar la oportunidad de visitar estas bodegas.

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