Enoturismo

Visita Bodegas Martín Códax

publicado por Alex García 30 Marzo, 2015 0 comentarios

La segunda jornada de la visita a las Bodegas Martín Códax se desarrolló en Cambados (Pontevedra), localidad en la que se encuentran dichas bodegas. El jueves, tras la plantación de los árboles con FAPAS, nos dirigimos a Cambados donde pasaríamos la noche.

La llegada a Cambados se produjo a la hora de cenar, por lo que acudimos a Yayo Daporta, un restaurante situado en el centro del pueblo, con una cocina moderna. La cena se compuso de un menú muy variado en el que el mar fue el protagonista; no podía haber sido de otra forma estando en las Rías Baixas. Empezamos con una mouse de coliflor, berberechos, albahaca y reducción de café, para continuar con un caldo gallego. La cena continúo con un carpaccio de vieira, seguido de mejillones en tempura. En este momento, el chef decidió servirnos un plato sorpresa, croqueta de erizo. Como plato final, nos presentaron una merluza rebozada con panko, verduritas salteadas y mayonesa de chile jalapeño. Todos estos platos, estuvieron acompañados de diferentes vinos de Bodegas Martín Códax (Organistrum, Martin Codax Lias y Vindel). Para el postre, el chef nos había preparado, mouse de queso de tetilla con espuma de membrillo y reducción de licor cafe en primer lugar, seguido de infusión de frutos rojos, con helado de queso fresco. Para acompañar el postre se optó por un vino L.B.V. de Oporto, Quinta Seara d’Ordens.

Tras una cena ligera pero completa, nos retiramos a descansar al Hotel Real Ribadomar. Un pequeño hotel en el centro del pueblo, con mucho encanto. Sus habitaciones son grandes y cuidan todos los detalles.

Al día siguiente, nos dirigimos en primer lugar a ver algunos de los viñedos de las Bodegas Martín Códax, empezando por el viñedo de I+D+I. Un viñedo en el que experimentan con diferentes formas de plantar las vides además del emparrado, que es la forma habitual en la D.O. Rias Baixas. Nos explicaron también que la mayoría de viñedos en la zona, son muy pequeños, de menos de una hectárea, debido a las divisiones que se realizan al repartir herencias. Por eso el segundo viñedo que visitamos, se encontraba en la parte de atras de la casa de uno de los viticultores de las bodegas, y pudimos ver parras de 80 años.

La siguiente parada de la visita fue en las instalaciones de las Bodegas Martín Códax, donde nos recibieron con su espumoso Alba Martín, en la terraza. Después pasaron a enseñarnos el resto de las instalaciones, hasta llegar al laboratorio, donde experimentan con distintas vinificaciones, para intentar encontrar vinos de calidades extraordinarias, o mejorar la calidad de su gama de vinos. Aqui en el laboratorio, nos permitieron catar los vinos de su proyecto de subzonas con vinos de tres de las subozonas de la D.O, Rías Baixas, vinos elaborados exclusivamente con uvas cultivadas en cada una ellas, O Rosal, Slanés y Condado. Pudimos apreciar las características diferenciadores que introducía cada una de las subzonas en el vino, más salinidad, más acidez, difícil decidir uno de los tres ya que cada uno destacaba un aspecto diferente.

visita bodegas martin codax

Después realizamos otra cata, en esta ocasión de los vinos de la gama de las Bodegas Martín Códax. El primero fue Martín Códax, el buque insiginia de las bodegas y un vino muy característico de la D.O. Rías Baixas. A continuación probamos Martín Códax Lías, un vino que le introduce notas lácticas al anterior, y le aporta una calidad añadida. En tercer lugar catamos Organistrum, un vino distinto ya que fermenta en barrica de madera y tiene una crianza de entre 3 y 4 meses, también en barrica de madera. Esto le aporta al vino notas tostadas y de madera, que se integran a la perfección con las características típicas de la uva albariño. El cuarto vino fue Vindel 2012, la primera añada de este vino. Un vino de una calidad superior y con el que han querido presentar algo totalmente diferente y exclusivo. Fruta madura, como manzana, integrada con especias y notas lácticas. Un vino que evoluciona a la perfección en botella. Por último, un vino que recibe tantos elogios como críticas, ya que o gusta mucho o no gusta nada, Martín Codax Gallaecia, con cierta tanicidad que llega a inducir a error pensando que ha tenido crianza en madera. Este vino que gana mucho si se decanta.

Para acabar con el viaje, nos llevaron a comer al Restaurante A Traiña, donde pudimos degustar la comida más típica de la zona de las Rías Baixas, el marisco. Comenzamos con un centollo, con un gusto exquisito. Continuamos con unas navajas y unas almejas, que también resultaron un éxito. Para terminar, pescado a la plancha, entre los que había Lubina y Rodaballo. Todo ello acompañado de varios de los vinos de las Bodegas Martín Códax. Para el postre nos pusieron un variado de dulces, entre los que no podía faltar la tarta de Santiago.

La visita llegó a su fin, y nos encaminamos al aeropuerto para regresar a Madrid. Hora de hacer balance, y sacar conclusiones de la visita, las cuales os las contaremos en el próximo artículo.

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